Huele a centro, a calles repletas de fantasmas, a flores que salen del asfalto, a viejo, a orines. Mientras tránsito, las paredes se transforman, hacen ruidos como quien quiere decir un secreto pero tiene en medio de la boca una soga mojada, o tal vez una pistola en la cabeza. Resplandor de otros tiempos son los que recorren esas calles vacías. Sombras de días pasados que se reafirman en forma de concreto infinito. Un dejavu es caminar por estas calles, siento que ya he venido en mis sueños, estas montañas me conocen y yo ellas también, nos une un lazo indefinible, lo se. Pero me siento como en casa cada vez que piso este suelo andino.